La creación del Distrito Federal en San Salvador
- Daniel Sazo Flores
- 21 abr 2021
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 28 ago 2021
Traslado de la capital de Centroamérica, decreto del 7 feb. de 1835.

La sede de gobierno había estado desde tiempos coloniales en Guatemala, ciudad que todavía estaba construyéndose en el valle de la Ermita al momento de la declaración de independencia. Teniendo en cuenta las cuatro ubicaciones, la ciudad fue el centro de poder en Centroamérica por 280 años: de 1549 a 1565 y de 1570 hasta 1834, aunque de facto en los últimos diez (1824-1834).
Doble función de la ciudad de Guatemala: capital del estado homónimo y sede de los poderes federales
La Asamblea Nacional Constituyente, mediante decreto del 5 de mayo de 1824, dictaminó las ciudades en que debían reunirse los congresos estatales. La ciudad de Antigua Guatemala fue designada como punto de reunión para quienes debían redactar la Carta Magna del estado, quizá con la idea de que se fijara ahí la capital estatal y que los federales residieran de forma provisional en la Nueva Guatemala.
La situación de dos gobiernos en la misma ciudad ocurrió cuando la Asamblea guatemalteca declaró, en el artículo 35 del texto constitucional, que la capital del estado sería la Nueva Guatemala. El gobierno federal mantuvo un estatus de «huésped» por casi diez años. Los roces entre las autoridades locales y nacionales —a pesar de que ambas eran del partido liberal— contribuyeron al estallido de la guerra civil (1826-1829).
Entre 1824 y 1826, el estado de Guatemala tuvo cuatro capitales distintas: Antigua Guatemala, Nueva Guatemala de la Asunción, San Martín Jilotepeque y Quetzaltenango, donde murió linchado Cirilo Flores, jefe del estado.
¿Por qué no se erigió a Guatemala como distrito federal en 1824?
Los constituyentes buscaban establecer un equilibrio político en la República. Por esta razón, el artículo 65 de la Constitución federal decía: «Cuando las circunstancias de la Nación lo permitan se construirá una ciudad para residencia de las autoridades federales, las que ejercerán en ella una jurisdicción exclusiva». Nunca se pudo cumplir con esto porque la situación fiscal siempre fue un desastre, no había recursos.
Tampoco se tenía contemplado que el congreso residiera siempre en Guatemala. El artículo 64 daba libertad para que cada legislatura estableciera su lugar de residencia: «El Congreso resolverá en cada legislatura el lugar de su residencia; pero tanto el Congreso como las demás autoridades federales no ejercerán otras facultades sobre la población donde residan, que las concernientes a mantener el orden y tranquilidad pública para asegurarse en el libre y decoroso ejercicio de sus funciones». Sin embargo, la sede se mantuvo siempre en el valle de la Ermita ya que el congreso decidió rentar el edificio de la Universidad de San Carlos por 600 pesos anuales.
Las razones para elegir a San Salvador como la nueva capital de Centroamérica
Aunque el decreto que creó el D.F. indica que se tomó en cuenta las manifestaciones de sus habitantes, para que se estableciera ahí la capital, es sabido que la medida no era del agrado de las autoridades locales. De hecho, los federales no pudieron establecerse hasta que fue derrocado el jefe del estado salvadoreño: Joaquín de San Martín. San Salvador representaba una buena posición para Morazán, ahí estaba la mayor parte de la facción liberal que le era afín. La otra facción de los fiebres, la que no congeniaba con él, gobernaba en Guatemala bajo el liderazgo de Mariano Gálvez.
En el manifiesto escrito tres años antes en Jalpatagua, con fecha 2 de enero de 1832, el general hondureño enumeró varias causas para la mudanza. En primer lugar, la avanzada de Arce desde Soconusco y el frente abierto por el coronel Domínguez en la costa norte de Honduras; estos ataques, indicó Morazán, demandaban una posición más céntrica y con mayor facilidad para moverse a cualquier estado. San Salvador está en un punto intermedio entre Guatemala y Honduras, además de conectarse fácilmente con Nicaragua. En segundo lugar, la discordia de las autoridades salvadoreñas hacia el gobierno federal por tener este último su residencia en Guatemala. Escribió el entonces presidente de la Federación:
La residencia de las autoridades federales en Guatemala ha sido el continuo pretexto de quejas y de desavenencias entre aquellas y el estado de El Salvador. La habitual resistencia que este ha puesto a las leyes emitidas por el Congreso se ha fundado en la errónea opinión de sus hijos, de que todo se hace en Guatemala por la intriga, por el influjo inmediato de los guatemaltecos y por su espíritu de capitalismo, usando la expresión de un distinguido salvadoreño.
Esa rebeldía y oposición de la administración del estado también se manifestó durante el primer intento de traslado, en el año 1832. La Asamblea prohibió la entrada de Morazán al territorio salvadoreño y, además, bloqueó el paso para que este fijara la capital en algún punto del estado de Nicaragua. Aquí el extracto que recoge las impresiones de Morazán ante tal afrenta:
Resistida en Santa Ana con fuerza armada la traslación del Gobierno federal a la ciudad de San Salvador en los términos que lo he dicho al público en primero y en segundo manifiesto la decreté al Estado de Nicaragua. Pero como el verdadero motivo de esta oposición era el de disolver los Poderes Federales, poniendo al Ejecutivo en impotencia de obrar contra los trastor- nadores del orden público, también se opusieron a que continuase mi marcha para Nicaragua, obligándome a regresar al Estado de Guatemala.
Estos hechos escandalosos no podían sostenerse sino es con otros más escandalosos todavía. El plan de las autoridades de El Salvador estaba ya descubierto y revelado el misterio con que lo que quiere, pues, esta autoridad. ¿Qué es lo que intentan los diputados de El Salvador, cuando al mismo tiempo niegan los auxilios que el Jefe había ofrecido y decretado a los Estados de Guatemala y Honduras? Mi justo resentimiento en contra no me hará adelantar como un hecho las obvias conjeturas que obligan a formar el proceder de la Asamblea salvadoreña. Su autoridad es nula para prescribir órdenes a las autoridades nacionales; pero esta corporación se cree omnipotente en su concepto: ella no representa más que un Estado; pero no conformándose con lo que los otros adoptan, no respetando a las autoridades de la Nación, quiere ser federal, con tal que se le deje imperar y disponer de la suerte de la República; obedecer o no, según le place, conservar y romper al mismo tiempo el pacto federativo. Así ha sido siempre.
Decreto creador del Distrito Federal de San Salvador
El congreso de la Rep. federal de Centro América.
CONSIDERANDO
Que los poderes nacionales deben establecer su residencia en un punto céntrico de la República, y que la paz y el orden exigen que tenga en ella jurisdicción exclusiva que aleje toda competencia y rivalidad.
Que trasladadas las administraciones federales a la ciudad de San Salvador, es extemporáneo e impolítico hacer innovaciones en su residencia actual.
Que los pueblos de este estado han manifestado el más vivo deseo de que subsista en esta ciudad el gobierno federal, y que las autoridades supremas del mismo estado, secundando sus votos han hecho igual representación, cediendo para distrito la ciudad de San Salvador, con el área de terreno y pueblos comprendidos en ella, que expresa el decreto de su Asamblea del 28 pasado.
Deseando cimentar de una manera estable la residencia de las autoridades supremas y darles por este medio la respetabilidad que les corresponde, y a su distrito las mejores de que es susceptible.
Satisfaciendo los deseos de los otros estados y la opinión claramente manifestada.
DECRETA
Se declara distrito federal la ciudad de San Salvador, con el territorio y pueblos anexos a ella, que expresa el decreto de la Asamblea de este estado, de 28 de enero de próximo pasado, que se acompaña al presente.
Las autoridades federales ejercerán en su distrito una jurisdicción exclusiva.
Las leyes reglamentarán la administración de este distrito y entre tanto regirán las que en él se hayan vigentes.
El gobierno federal se pondrá de acuerdo con el estado sobre los intereses y propiedades que el mismo estado tenga en su distrito dicho.
PASE AL SENADO,
Dado en San Salvador a 7 de febrero de 1835.
–Mariano Ramírez, presidente –Mariano Gálvez Irungaray, diputado secretario –José Valido, diputado secretario.
Sala del Senado en San Salvador, a 30 de abril de 1835. —Al poder ejecutivo –Juan Antonio Alvarado, senador presidente –Francisco Padilla, senador secretario —Casa del supremo gobierno en San Salvador, a 30 de abril de 1835— Por tanto: ejecútese —José Gregorio Salazar.
Fuentes:
Marure, Alejandro. Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Tipografía Nacional, 1895. https://archive.org/details/efemridesdelosh00marugoog
Montúfar, Lorenzo. Reseña Histórica de Centro América, Tomo II. Guatemala: Tipografía El Progreso, 1878. pp. 165-167. https://archive.org/details/reseahistric02lore/page/n7/mode/2up
Imagen de portada obtenida de El Faro: https://elfaro.net/es/201703/columnas/20143/La-importancia-del-centro-histórico-y-su-patrimonio.htm



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